Los Antesix
¿Qué hacen?
Hablan con las plantas. Todo el mundo sabe
que las plantas no hablan, pero los Antesix pueden leer su aura, no pueden
saber con exactitud sus palabras pero si sus sentimientos, si esta triste,
contenta, y si te pierdes en un lugar con plantas siempre puedes pedirles ayuda
para saber el camino.
Apariencia.
Suelen tener los ojos de un color verde
fuerte, y su pelo, a menudo, tiene destellos verdes al ser iluminado por el
sol. Pero hay excepciones. La mayoría pueden transformarse en cualquier planta
para camuflarse.
Carácter.
No tienen un carácter en común, pueden ser
tanto serios como alegres, tanto extrovertidos como tímidos, pueden ser de
cualquier manera, no se comportan de una forma concreta.
¿Cómo hablan con las plantas?
Igual que los Lanxuas.
Los Kannok
¿Qué hacen?
Tienen una fuerza sobrehumana, pueden
levantar 10.000 veces su propio peso. Cuando se enfadan no controlan su fuerza,
por lo cual no es bueno hacerlos rabiar.
Apariencia.
Suelen tener el pelo oscuro con ojos de
color también oscuro, normalmente grises o, a veces, marrón oscuro.
Carácter.
Suelen ser arrogantes, extrovertidos,
alegres, y pocas veces piensan antes de hablar. No suelen ser muy listos.
Cae la noche y ya
se me hace difícil distinguir las letras del libro aún con la tenue luz de la
pequeña fogata encendida por Plufah. Dejo el viejo libro con un cric en el
suelo, a mi lado, y cojo la comida que a echo aparecer Plufah, que ahora es un
plato de verdura y arroz con tomate, con una botella de agua y tenedor y
cuchara. Aparto las zanahorias a un lado y me como el resto, doy un largo sorbo
de la tan ansiada, fresca y gratificante
agua.
-¡Bolita!- grito
yo, haciendo que Plufah pegue un bote en el suelo.
Escucho un ya
conocido plop y miro alrededor buscando a Bolita. La encuentro a mi derecha,
mirándome con sus ojos del color de un día de tormenta, cojo el plato con las
zanahorias hervidas cerca de Bolita, las olfatea y empieza a comérselas
moviendo sus graciosos bigotitos al abrir y cerrar su pequeña boquita. Cuando
acaba, se relame los bigotes y me sube en el regazo, la acaricio y decido
dormir ya. Me estiro en suelo con una manta que me había dado Plufah antes
dejando a una dormida Bolita a mi lado, pero al ver que empieza a temblar la
cojo y la envuelvo en mi manta para, así, dormir escuchando su lenta y
acompasada respiración junto con el vaivén de su pecho, peludo y rosadito.
tengo un nuevo blog buscadlo en mi perfil, de titula Arare, el amor no es lo que parece
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