sábado, 7 de abril de 2012

Capitulo 5: Mis poderes y Plufah


-¡Despierta, despierta!- me grita una voz chillona.
Algo me balancea con brusquedad.
- No mami, un ratito más- digo yo, aún dormida y me giro en el suelo.
De repente, algo me da en la cabeza.
-¡Mmmm!, vale ya me levanto- digo yo.
Me siento y me estiro, y, de mi falda, cae algo peludo y rosa. Entonces me acuerdo de que estoy en el bosque, perdida, por lo cual mi madre no puede estar ahí. Pero entonces, ¿cual era esa voz chillona?
Me fijo en la bola rosa, la cual a empezado a levantarse, ¡a levantarse!, pero si es una bola rara, ¿no? Le salen dos patitas peludas, unas orejas de gato en la cabeza, una colita y unos ojos violeta muy grandes, parece un gato pequeño de pelaje rosa que camina a dos patas, no parece real. Me mira, enfurruñado y con el ceño fruncido.
- ¡Tu que eres!- grito, asustada, y me alejo arrastrando el culo.
- ¡Sabes el daño que me has hecho al tirarme de tu falda!- dice la bola, gato, lo que sea, mientras se rasca la cabeza.
- ¡Sabes hablar!- grito, aún más asustada que antes.
-¡Anda, te has dado cuenta tu sola, el premio Nobel a la inteligencia!- dice eso, con sarcasmo.
-¡¿Tonta, sino supiera hablar, quien hubiera sido quien te había despertado?!- dice, incrédulo, con los ojos mas grandes a cada palabra.
- ¡No se como alguien como ella a podido heredar el poder, Orosia, no se lo podrías haber dejado a alguien con mas sentido común!- susurra la cosa, sin que yo tenga la oportunidad de escucharla.
- Haber, niña, como te llames, yo…-dice la cosa.
- ¡Charlotte!- digo, molesta por su falta de educación.
- Vale, pues Charlotte- dice la cosa poniendo más énfasis en mi nombre.
- Yo me llamo Plufah y voy a ser tu entrenador- dice, sacando pecho, lo cual hace su aspecto más cómico.
-¿Mi entrenador? Perdona, pero estoy en perfecta forma, y, además, una cosita como tu no me haría ni un rasguño.- digo con voz ñoña y lo cojo en brazos y lo vuelvo a dejar en el suelo- ¿Lo ves?
- Si usara mis poderes- susurra Plufah.
- Perdona, ¿has dicho algo?- le pregunto, escrutando su rostro en busca de alguna cosa que me pueda hacer saber lo que ha dicho.
- No, nada, nada…- dice Plufah que mueve los brazos de lado a lado en un intento de que no me de cuenta de que es mentida.
- Bueno, a lo que íbamos, no voy a ser tu entrenador físico, sino que te voy a enseñar a controlar y utilizar tus poderes- dice Plufah, como si eso fuera lo más normal del mundo y que yo fuera tonta por no entender algo tan obvio.
-¿Qué poderes?- digo yo, cada vez mas confusa.
-A ver- dice Plufah, que se nota que se esta aguantando para no arrancarme la cabeza- ¿Como crees que te salio el escudo Mohtan? ¿Por arte de magia? Bueno en parte si, pero…
- ¿Escudo Mohtan?- digo yo, sin entender ni una palabra.
-¡Esa bola que te salio de la mano!- grita Plufah, al que se le esta acabando la paciencia.
Entonces de repente recuerdo todo lo ocurrido el día anterior, la roca caminante, el monstruo azul, la bola que salio de mi mano…
Escudriño mí alrededor, para ver si encuentro el cuerpo inerte de ese monstruo, pero veo que vuelvo a estar en el claro anterior.
A mi derecha hay el gato, al que había decidido anteriormente llamar Nube por el tacto de su pelaje. Al ver que lo miro se me acerca y me lame la cara haciéndome cosquillas.
-¡Para Nube, que me haces cosquillas!- le digo a Nube.
-¡Ay! Hola Malu, no me había dado cuenta de que estabas aquí, que tonto- dice Plufah a Nube.
-¡Miau!- le responde Nube.
-¿Qué os conocéis? Y se llama Nube no Malu- digo yo, aún siendo consciente de que quizás su verdadero nombre es Malu.
- Si, nos conocemos, le pedí que te vigilara hasta que descubrieras tus poderes.- dice Plufah.
- Pero como os entendisteis, el es un gato tu un…- digo yo sin saber continuar.
-Mi especie se llama Muffliano y no somos muy abundantes- dice Plufah, con orgullo de ser tan escaso.
- Vale pues que el es un gato tu un… no se que, y no habláis el mismo idioma, ¿no?- pregunto yo.
- Si, es que se hablar todas las lenguas de todas las especies, sino no me podría estar comunicando contigo puesto que mi idioma natal es otro, yo con los de mi especie no hablo Humano, hablo Muffliato- al ver que me quedo estupefacta dice- Tranquila tu también aprenderás a hacerlo en su debido momento- dice Plufah.
-Pues, ¡vamos a entrenar!- dice con energía Plufah.
-¡¿Entrenar?!