sábado, 21 de abril de 2012

Capitulo 7: Los Ri


Plufah me sonríe ampliamente haciendo que parezca que en ningún momento había estado tan serio y misterioso. De repente cierra los ojos y pienso que se va a desmayar, estoy a punto de levantarme para cogerlo al aire cuando empiece a caer, pero no, empieza a hacer de nuevo esos signos extraños con las manos, se le ponen los ojos blancos completamente y de repente, aparece de la nada un libreta nueva junto con un estuche con bolígrafos y lápices a doquier sobresaliendo del mismo estuche.
- Toma- Plufah me extiende una pequeña mano peludita y yo cojo de ella la libreta y el estuche mientras el dice animadamente eso.
Los coloco encima del pupitre y me vuelvo a sentar, pues me había levantado para cogerlos.
-La especie mas inofensiva de todas es el Ri, es como un conejito, siempre de un color blanco rosado, la única manera de saber cuando es un Ri y no un conejo es lo siguiente- Plufah grita muy fuerte en un idioma parecido a unos silbidos y cacareos, yo me asusto y por unos segundos creo que estoy perdiendo la razón, que esto no es mas que un sueño extraño con cosas mas extrañas aún. – Mira.
De la nada y con un dulce plop, aparece encima de mi mesa un conejito blanco rosado, que me mira con unos ojos grises grandes que brillan con el sol. Mueve su colita de lado a lado, es una monada.
-¡Que monada de conejito!- digo yo.
Acerco mi mano a su pelaje para acariciarlo, y, de repente desaparece con otro dulce plop.
-¡Piiip! Mal, eso no es un conejo es…- dice Plufah.
Las ultimas palabras son tapadas por otro plop, y noto un peso en la cabeza.
- Es un Ri- digo yo pensando en voz alta.
-¡Exacto!- dice Plufah contento de que lo haya entendido.
Plufah empieza a escribir en la pizarra: “Los conejos y los Ri son difíciles de diferenciar, los Ri son diferentes de los conejos por lo siguiente:
- Los Ri siempre son de un color blanco rosado, el color de ojos cambia, pueden tenerlos tanto negros como ambarinos pero eso no afectara a que sea un Ri o no. Así que si es negro, blanco o marrón o cualquier otro color menos blanco rosado siempre será un conejo.
- En el caso de que el animal que desees identificar sea blanco rosado solo hay una manera de saberlo, los Ri pueden desaparecer y aparecer donde quieran cuando quieran, ese es su poder mágico, los conejos no hacen eso porque no son mágicos.”
Yo cojo al conejo de mi cabeza y me lo dejo en el regazo mientras me remuevo el pelo para quitarme el pelo del Ri. El Ri me mira con sus ojos grises y vuelve a desaparecer y a aparecer en mis brazos. Empiezo a acariciarlo.
-¿Puedo quedármelo?- le pregunto a Plufah.
- Claro que si- me dice Plufah.
- Vale, como eres hembra te diré Bolita- digo yo, entusiasmada, desviando mi mirada a el Ri, haciendo que nuestras miradas se crucen, llenas de ternura y amor.





domingo, 15 de abril de 2012

Capitulo 6: Descubriendo cosas inimaginables


- Si, entrenar, ¿Qué pasa?- pregunta Plufah.
- Nada, es que me has tomado por sorpresa, aún no estoy preparada, ¿esto es real?- pregunto yo, sin creérmelo.
Plufah se me acerca y, de improvisto, me pellizca.
-¡Ay!¡Porque hiciste eso!- digo yo, enfadada, y con lagrimas en los ojos.
Me limpio los ojos con la manga de la camiseta.
- Ves, no es un sueño, es real, ¿me crees?- me pregunta Plufah con una sonrisa picara en su rostro.
- Si, te creo, estoy despierta- acepto yo, aun sin creérmelo del todo.
- Pero, ya viste que puedo controlar perfectamente mis poderes, sino esa cosa azul me hubiera comido, y no habría podido hacer el escudo ese, ¿no?- digo yo, intrigada.
- No, no los has controlado, tus poderes salieron a la luz porque estabas en una situación critica, y ahora que tus poderes han sido destapados, deberás aprender a manejarlos porque sino se manifestaran en cualquier momento, tanto oportuno como inoportuno, y te podrían causar problemas. Y si se llega a la situación crítica, tu cuerpo podría llegar a explotar por tanto poder acumulado.- dice Plufah.
Yo me quedo aterrorizada, ¡explotar!, eso era demasiado.
- Vale, vamos a entrenar- digo yo sin poner mas objeciones, aun con miedo por la noticia.
- Y, ¿qué hago?- digo yo.
- Hay que empezar con la teórica- dice Plufah.
Se pone unas gafas de culo de botella, que saca de su pelaje, y empieza a hacer unos signos extraños con las manos, sus ojos se ponen en blanco, parece un zombie, y, de repente, grita.
-¡Silla, pizarra y tiza!
Empieza a envolverle un fuego violeta, formando un circulo a su alrededor.
-¡Hagan!- grita con fuerza.
Sin darme cuenta estoy sentada en un pupitre de escuela, tengo delante una pizarra flotando en el aire, y Plufah esta a su derecha con una tiza en la mano, sonriéndome.
-¡Uau!- digo yo, asombrada-¡Yo quiero hacer eso!
- Todo a su tiempo, Charlotte, todo a su tiempo.- dice Plufah.
- Primero hay que estudiar las diferentes especies mágicas, de la más inofensiva a la más peligrosa, aprenderás a identificarlas, a saber cuales son sus poderes y cual es su hábitat natural- dice Plufah, recordándome a mi profesor de naturales.
- Vale, cuantas hay, siete, ocho…- digo yo, pensando que deben ser pocas porque sino no se podrían esconder tan bien.
- Exactamente, 56 especies – dice Plufah, disfrutando de mi cara de pánico.
-¡Es imposible aprenderse 56 especies!- digo yo, aterrorizada.
- Espera, una última pregunta antes de empezar a aprenderme esa infinidad  de especies-hago una pausa para coger aire- ¿Qué hago en este bosque?
Plufah puso una cara muy seria, nunca lo había visto así.
- Esto es solo una suposición, pero creo que alguien con poderes te durmió, te llevo hasta aquí y te borro solo la parte de tu memoria en la que el o ella te secuestraba- dice seriamente Plufah.
-¿Pero porque alguien iba a querer secuestrarme?- digo yo sin entender nada.
- Por tus poderes- dice Plufah, aun serio.
- ¡¿Pero porque si ni yo misma sabia que los tenia?!- digo yo, entrando en pánico.
- Eso lo vas a tener que averiguar tu sola- dice Plufah en tono misterioso.
- Ya que aun no estas preparada para saber toda la verdad- piensa Plufah.