Me despierto al
notar los rayos del sol chocar con mi rostro. Abro los ojos lentamente y los
cierro inmediatamente, cegada por la luz. Los vuelvo a abrir hasta la mitad y
me los restriego con las manos mientras un bostezo se escapa de mis labios. Me
siento en el suelo y noto un bulto calentito en mi barriga, levanto la manta y
veo a Bolita dormir placidamente, me levanto silenciosamente y la tapo con la
manta de nuevo, para no despertarla. Miro a mí alrededor y veo a Plufah
durmiendo, miro a mi derecha y veo el libro antiguo y un bol de cereales de
trigo y leche, cojo el bol y empiezo a desayunar con tranquilidad y sin prisa.
Me levanto al acabar, cojo el libro antiguo entre mis manos y voy a la sombra
de mi árbol favorito, donde me había colocado ayer y los otros días para
leerlo. Me siento, acomodándome en la verde hierba y empiezo a leer por donde
me había quedado.
Los Soyid
¿Qué hacen?
Pueden correr a la velocidad de la luz y
volar, son muy ágiles y libres.
Apariencia.
Suelen ser poco pesados y a la mayoría les
gusta llevar el pelo largo, aunque casi siempre recogido en una cola.
Carácter.
Son muy libres e impulsivos. No les gusta
estar en espacios cerrados, prefieren sitios donde corra el viento y donde
puedan sentirse liberados.
¿Cómo corren y vuelan?
Corren como cualquier ser humano, la
diferencia es que van muchísimo más rápido. Vuelan pensando en el viento, los
Soyid piensan en el viento y, mentalmente, se comunican con el, pidiéndole
permiso para volverse ligeros, cuando un Soyid lo piensa con total firmeza y
fuerza, si al viento le parece digno, lo dejara elevarse.
Esa pregunta
volvió a rondarme por la cabeza, ¿yo a que grupo perteneceré?
Me levanto del
suelo y dejo el libro donde estaba antes. Me acerco a Plufah para ver que sigue
profundamente dormido. Acaricio su cabecita con una mano, como a un perrito,
pero el solo mueve sus orejitas pero no se despierta. El mismo, abra que
despertarle a gritos, una sonrisa malvada se forma en mis labios.
-¡Plufah,
despierta!- le grito yo a Plufah, con todas mis fuerzas.
Veo con una
sonrisa como Plufah se levanta de un bote y me mira enfadado.
-¿Yo a que grupo de magos pertenezco?- le pregunto a Plufah, antes de que pueda replicar.
El me mira,
cambiando su semblante por confusión y después por tristeza. El abaja la
cabeza, como si estuviera avergonzado.
- A ninguno