domingo, 1 de julio de 2012

Capitulo 11: Los Antesix y los Kannok


Los Antesix

¿Qué hacen?

Hablan con las plantas. Todo el mundo sabe que las plantas no hablan, pero los Antesix pueden leer su aura, no pueden saber con exactitud sus palabras pero si sus sentimientos, si esta triste, contenta, y si te pierdes en un lugar con plantas siempre puedes pedirles ayuda para saber el camino.

Apariencia.

Suelen tener los ojos de un color verde fuerte, y su pelo, a menudo, tiene destellos verdes al ser iluminado por el sol. Pero hay excepciones. La mayoría pueden transformarse en cualquier planta para camuflarse.

Carácter.

No tienen un carácter en común, pueden ser tanto serios como alegres, tanto extrovertidos como tímidos, pueden ser de cualquier manera, no se comportan de una forma concreta.

¿Cómo hablan con las plantas?

Igual que los Lanxuas.


Los Kannok

¿Qué hacen?

Tienen una fuerza sobrehumana, pueden levantar 10.000 veces su propio peso. Cuando se enfadan no controlan su fuerza, por lo cual no es bueno hacerlos rabiar.

Apariencia.

Suelen tener el pelo oscuro con ojos de color también oscuro, normalmente grises o, a veces, marrón oscuro.

Carácter.

Suelen ser arrogantes, extrovertidos, alegres, y pocas veces piensan antes de hablar. No suelen ser muy listos.

Cae la noche y ya se me hace difícil distinguir las letras del libro aún con la tenue luz de la pequeña fogata encendida por Plufah. Dejo el viejo libro con un cric en el suelo, a mi lado, y cojo la comida que a echo aparecer Plufah, que ahora es un plato de verdura y arroz con tomate, con una botella de agua y tenedor y cuchara. Aparto las zanahorias a un lado y me como el resto, doy un largo sorbo de la tan ansiada, fresca  y gratificante agua.
-¡Bolita!- grito yo, haciendo que Plufah pegue un bote en el suelo.
Escucho un ya conocido plop y miro alrededor buscando a Bolita. La encuentro a mi derecha, mirándome con sus ojos del color de un día de tormenta, cojo el plato con las zanahorias hervidas cerca de Bolita, las olfatea y empieza a comérselas moviendo sus graciosos bigotitos al abrir y cerrar su pequeña boquita. Cuando acaba, se relame los bigotes y me sube en el regazo, la acaricio y decido dormir ya. Me estiro en suelo con una manta que me había dado Plufah antes dejando a una dormida Bolita a mi lado, pero al ver que empieza a temblar la cojo y la envuelvo en mi manta para, así, dormir escuchando su lenta y acompasada respiración junto con el vaivén de su pecho, peludo y rosadito.

1 comentario:

  1. tengo un nuevo blog buscadlo en mi perfil, de titula Arare, el amor no es lo que parece

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