Me despierto.
Muevo desde las puntas de los dedos de los pies hasta la cabeza, me cruje todo.
No me había dado cuenta antes de lo dura que es mi cama. Aspiro el aire
esperando encontrar el olor de tostadas con mantequilla y galletas, el olor que
siempre hace mi casa por la mañana, pero lo que encuentro es un olor a
naturaleza, un olor a sabia de árbol y el perfume de las flores, es extraño, no
tengo jardín ni plantas en mi casa. Empiezo a afinar el oído, y escucho un
extraño fregar de hojas, seguido de los cantos sin fin de unos pájaros, me
deleito un rato con su canto hasta que caigo en que desde mi casa los pájaros
no se escuchan. Abro los ojos, y, estirada, veo
hojas, muchas hojas verdes formando copas de grandes árboles, asustada, miro a
mi alrededor y no veo más que árboles, me siento en el suelo y me pellizco.
-¡Ay!- Grito.
Estoy despierta. Los
pájaros de los árboles más cercanos se sobresaltan y salen volando armando un
gran estruendo. Los pájaros no han sido los únicos que se han asustado.
-¡Miau!- Suena con
ferocidad a mis pies.
Busco con la
mirada el origen de ese sonido. No debo buscar mucho, porque, a mis pies, hay
un gato en posición de ataque con el pelo erizado y enseñando los colmillos. Es
blanco como la nieve y tiene los ojos de color miel, es precioso pero ahora me
da algo de miedo. Busco en mis bolsillos y encuentro un trozo de pan, le voy
dando miguitas al gato, que come con ferocidad, esta muy flaco, debe de llevar
días sin probar bocado. Al final se me acaba el pan, me levanto y me caen del
pecho, millones de pelos blancos, el gato había dormido encima de mi. El gato
ya no estaba en posición de ataque, aunque me miraba con desconfianza, tenía la
cola erguida y las orejas altas, preparado para cualquier ataque desprevenido. Miro
detrás de los árboles esperando encontrar mi casa aún sabiendo que es una tontería.
Empiezo a caminar por un camino de arena de entre los árboles seguida del
cric-cric de las hojas cuando piso y del cric-cric del gato que me sigue,
esperando que me lleve hasta la civilización.