-¡Despierta,
despierta!- me grita una voz chillona.
Algo me balancea
con brusquedad.
- No mami, un
ratito más- digo yo, aún dormida y me giro en el suelo.
De repente, algo
me da en la cabeza.
-¡Mmmm!, vale ya
me levanto- digo yo.
Me siento y me
estiro, y, de mi falda, cae algo peludo y rosa. Entonces me acuerdo de que
estoy en el bosque, perdida, por lo cual mi madre no puede estar ahí. Pero
entonces, ¿cual era esa voz chillona?
Me fijo en la bola
rosa, la cual a empezado a levantarse, ¡a levantarse!, pero si es una bola
rara, ¿no? Le salen dos patitas peludas, unas orejas de gato en la cabeza, una
colita y unos ojos violeta muy grandes, parece un gato pequeño de pelaje rosa
que camina a dos patas, no parece real. Me mira, enfurruñado y con el ceño
fruncido.
- ¡Tu que eres!-
grito, asustada, y me alejo arrastrando el culo.
- ¡Sabes el daño
que me has hecho al tirarme de tu falda!- dice la bola, gato, lo que sea,
mientras se rasca la cabeza.
- ¡Sabes hablar!-
grito, aún más asustada que antes.
-¡Anda, te has
dado cuenta tu sola, el premio Nobel a la inteligencia!- dice eso, con
sarcasmo.
-¡¿Tonta, sino
supiera hablar, quien hubiera sido quien te había despertado?!- dice,
incrédulo, con los ojos mas grandes a cada palabra.
- ¡No se como
alguien como ella a podido heredar el poder, Orosia, no se lo podrías haber
dejado a alguien con mas sentido común!- susurra la cosa, sin que yo tenga la
oportunidad de escucharla.
- Haber, niña,
como te llames, yo…-dice la cosa.
- ¡Charlotte!- digo,
molesta por su falta de educación.
- Vale, pues
Charlotte- dice la cosa poniendo más énfasis en mi nombre.
- Yo me llamo
Plufah y voy a ser tu entrenador- dice, sacando pecho, lo cual hace su aspecto
más cómico.
-¿Mi entrenador?
Perdona, pero estoy en perfecta forma, y, además, una cosita como tu no me
haría ni un rasguño.- digo con voz ñoña y lo cojo en brazos y lo vuelvo a dejar
en el suelo- ¿Lo ves?
- Si usara mis
poderes- susurra Plufah.
- Perdona, ¿has
dicho algo?- le pregunto, escrutando su rostro en busca de alguna cosa que me
pueda hacer saber lo que ha dicho.
- No, nada, nada…-
dice Plufah que mueve los brazos de lado a lado en un intento de que no me de
cuenta de que es mentida.
- Bueno, a lo que
íbamos, no voy a ser tu entrenador físico, sino que te voy a enseñar a
controlar y utilizar tus poderes- dice Plufah, como si eso fuera lo más normal
del mundo y que yo fuera tonta por no entender algo tan obvio.
-¿Qué poderes?-
digo yo, cada vez mas confusa.
-A ver- dice
Plufah, que se nota que se esta aguantando para no arrancarme la cabeza- ¿Como
crees que te salio el escudo Mohtan? ¿Por arte de magia? Bueno en parte si,
pero…
- ¿Escudo Mohtan?-
digo yo, sin entender ni una palabra.
-¡Esa bola que te
salio de la mano!- grita Plufah, al que se le esta acabando la paciencia.
Entonces de
repente recuerdo todo lo ocurrido el día anterior, la roca caminante, el
monstruo azul, la bola que salio de mi mano…
Escudriño mí
alrededor, para ver si encuentro el cuerpo inerte de ese monstruo, pero veo que
vuelvo a estar en el claro anterior.
A mi derecha hay
el gato, al que había decidido anteriormente llamar Nube por el tacto de su
pelaje. Al ver que lo miro se me acerca y me lame la cara haciéndome
cosquillas.
-¡Para Nube, que
me haces cosquillas!- le digo a Nube.
-¡Ay! Hola Malu,
no me había dado cuenta de que estabas aquí, que tonto- dice Plufah a Nube.
-¡Miau!- le
responde Nube.
-¿Qué os conocéis?
Y se llama Nube no Malu- digo yo, aún siendo consciente de que quizás su
verdadero nombre es Malu.
- Si, nos conocemos,
le pedí que te vigilara hasta que descubrieras tus poderes.- dice Plufah.
- Pero como os
entendisteis, el es un gato tu un…- digo yo sin saber continuar.
-Mi especie se
llama Muffliano y no somos muy abundantes- dice Plufah, con orgullo de ser tan
escaso.
- Vale pues que el
es un gato tu un… no se que, y no habláis el mismo idioma, ¿no?- pregunto yo.
- Si, es que se
hablar todas las lenguas de todas las especies, sino no me podría estar
comunicando contigo puesto que mi idioma natal es otro, yo con los de mi
especie no hablo Humano, hablo Muffliato- al ver que me quedo estupefacta dice-
Tranquila tu también aprenderás a hacerlo en su debido momento- dice Plufah.
-Pues, ¡vamos a
entrenar!- dice con energía Plufah.
-¡¿Entrenar?!
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