Los rayos de sol
golpean mi cara y los pájaros cantan como un dulce despertador. Abro lentamente
mis ojos y ante mi veo a Plufah que me mira preocupado, me siento en el suelo y
me friego los ojos.
- Buenos días-
digo yo, dirigiéndome a Plufah.
Él no pronuncia
respuesta alguna y me mira preocupado, como esperando algo. Una nítida imagen
pasa por mi mente, la de un bulto rosado en
mi barriga, al principio no la entiendo, pero entonces recuerdo lo
ocurrido el día anterior. Recuerdos agolpan mi cabeza, aturdiéndome, me estiro
en el suelo de nuevo con una mano en la frente, ya que tanta información me
esta dando dolor de cabeza.
-¿Me quieres
explicar dónde estabas, y por que saliste de mi barriga?- digo yo, aún
estirada, sin mirar a Plufah y aparentando tranquilidad.
Plufah se mueve
inquieto, sabiendo que en algún momento debería responder a esa pregunta.
- Hay muchas cosas
que no te he contado- dice Plufah, de un tiron.
Eso no me
sorprende mucho, ya sabía que no me había contado toda la verdad. Hago un gesto
indicándole que siga. Plufah coge aire.
- Soy tu guardián-
dice Plufah, yo me siento de golpe en el suelo y lo miro con ojos de no
entender nada y él sigue con una mini sonrisa que después le va desapareciendo-
Un guardián es un animal mágico que se encarga de enseñar y proteger a su
protegida. En realidad todos tenemos un guardián dentro, que no despierta hasta
que la persona destapa sus poderes, tanto por equivocación como provocadamente.
Los guardianes dormimos y comemos dentro del cuerpo de nuestra protegida, ya
que nos alimentamos de su energía, es como si fuera parte de tu ser. Si la
protegida muere el guardián también pero no al revés, porque es como si
nuestros dos corazones fueran uno solo. Seguramente debiste de preguntarte que porque razón envíe a Malu a cuidarte pudiendo
hacerlo yo, pues porque no podía despertar hasta que destaparas tus poderes.
Hacia dos días que no me alimentaba, y lo necesitaba- Plufah para de hablar
esperando una reacción.
- Ya me pareció
extraño que en estos dos días no comieras nada, pero, dime, ¿porque no me lo
contaste?- digo yo, mirándolo a los ojos, decepcionada.
El abaja la
mirada.
- Porque sabia que
si te contaba esto me vería obligado a ser totalmente sincero contigo- dice el,
tan bajito que me tuve que acercar más para escucharlo- y contártelo todo, hay
cosas que no quiero contarte…- lo ultimo no lo escucho porque lo dice en un
murmullo casi imperceptible, mas para el que para mi.
-¿Qué no me has
contado?- digo yo, triste y enfurismada, soy yo la que tiene poderes, soy yo,
no el, la que tiene derecho a saber toda la verdad.
El se levanta y me
da la espalda, sin responder a mi pregunta, de tal manera que no veo como una
lagrima sale de su ojo derecho.
-“No se como pero
le he cogido mucho cariño a esta niña”- piensa Plufah, secándose con la mano la
lagrima traicionera.
Chasquea los dedos
y escucho el ruido de algo pesado caer en sus manos. Se gira hacia mí y veo que
lleva en la mano un libro gordo con la tapa forrada de piel marrón, con una
gruesa capa de fino polvo. Sopla en la tapa y le quita el polvo, de tal manera
que ahora la tapa se ve de un marrón más claro. El, sin dirigirme la mirada, evitándola,
me extiende el extraño libro y yo lo cojo. Su tacto es suave y aterciopelado,
lo abro en una pagina al azar y veo que tiene la letra diminuta y un dibujo de
un animal extraño, mas o menos de la estatura de Plufah, tiene el cuerpo verde,
gelatinoso, unos ojos negros, salidos de las orbitas y una boca roja con dos
colmillos a cada lado, lo miro con asco, convirtiéndose en curiosidad al pasar
las hojas y ver a mas animales de esa estatura, algunos parecidos y otros
totalmente diferentes. Al cabo de hojearlo unos 5 minutos y ver que tiene 500 páginas,
levanto la mirada, curiosa, en saber porque ese tocho de libro iba a ayudarme. Plufah
se ha sentado delante de mí de nuevo y me mira con cara “tú léelo y no hagas
preguntas”. Me levanto y me siento a la sombra de un gran árbol cercano,
apoyando la espalda en el recto tronco, cierro
los ojos unos segundos, disfrutando de la brisa y del ruido de las hojas
al moverse y lo abro para empezar a leerlo. El ejemplar es viejo, tiene las páginas
amarillentas y manchadas y no tiene titulo. Lo leo:
Este libro no explica una historia de
ficción, ni estas son criaturas
inventadas, si eres realmente una maga,
estas letras brillaran cuando leas estas palabras.
Las letras brillan
resplandecientemente y me ciegan con la luz azulada que desprenden. Las otras
letras cogen una forma diferente, como cambiando, y me doy cuenta que las otras
letras estaban escritas en otro idioma, pero ahora cambian al español una a una.
Si estas leyendo esto es que realmente eres
digna de leer este libro.
Tipos de magas o magos
Hay cinco grupos de magos:
1. Los Hachias
2. Los Lanxuas
3. Los Antesix
4. Los Kannok
5. Los Soyid
Y yo, ¿a que grupo
perteneceré?
No hay comentarios:
Publicar un comentario