domingo, 20 de mayo de 2012

Capitulo 9: El libro extraño


Los rayos de sol golpean mi cara y los pájaros cantan como un dulce despertador. Abro lentamente mis ojos y ante mi veo a Plufah que me mira preocupado, me siento en el suelo y me friego los ojos.
- Buenos días- digo yo, dirigiéndome a Plufah.
Él no pronuncia respuesta alguna y me mira preocupado, como esperando algo. Una nítida imagen pasa por mi mente, la de un bulto rosado en  mi barriga, al principio no la entiendo, pero entonces recuerdo lo ocurrido el día anterior. Recuerdos agolpan mi cabeza, aturdiéndome, me estiro en el suelo de nuevo con una mano en la frente, ya que tanta información me esta dando dolor de cabeza.
-¿Me quieres explicar dónde estabas, y por que saliste de mi barriga?- digo yo, aún estirada, sin mirar a Plufah y aparentando tranquilidad.
Plufah se mueve inquieto, sabiendo que en algún momento debería responder a esa pregunta.
- Hay muchas cosas que no te he contado- dice Plufah, de un tiron.
Eso no me sorprende mucho, ya sabía que no me había contado toda la verdad. Hago un gesto indicándole que siga. Plufah coge aire.
- Soy tu guardián- dice Plufah, yo me siento de golpe en el suelo y lo miro con ojos de no entender nada y él sigue con una mini sonrisa que después le va desapareciendo- Un guardián es un animal mágico que se encarga de enseñar y proteger a su protegida. En realidad todos tenemos un guardián dentro, que no despierta hasta que la persona destapa sus poderes, tanto por equivocación como provocadamente. Los guardianes dormimos y comemos dentro del cuerpo de nuestra protegida, ya que nos alimentamos de su energía, es como si fuera parte de tu ser. Si la protegida muere el guardián también pero no al revés, porque es como si nuestros dos corazones fueran uno solo. Seguramente debiste de preguntarte que  porque razón envíe a Malu a cuidarte pudiendo hacerlo yo, pues porque no podía despertar hasta que destaparas tus poderes. Hacia dos días que no me alimentaba, y lo necesitaba- Plufah para de hablar esperando una reacción.
- Ya me pareció extraño que en estos dos días no comieras nada, pero, dime, ¿porque no me lo contaste?- digo yo, mirándolo a los ojos, decepcionada.
El abaja la mirada.
- Porque sabia que si te contaba esto me vería obligado a ser totalmente sincero contigo- dice el, tan bajito que me tuve que acercar más para escucharlo- y contártelo todo, hay cosas que no quiero contarte…- lo ultimo no lo escucho porque lo dice en un murmullo casi imperceptible, mas para el que para mi.
-¿Qué no me has contado?- digo yo, triste y enfurismada, soy yo la que tiene poderes, soy yo, no el, la que tiene derecho a saber toda la verdad.
El se levanta y me da la espalda, sin responder a mi pregunta, de tal manera que no veo como una lagrima sale de su ojo derecho.
-“No se como pero le he cogido mucho cariño a esta niña”- piensa Plufah, secándose con la mano la lagrima traicionera.
Chasquea los dedos y escucho el ruido de algo pesado caer en sus manos. Se gira hacia mí y veo que lleva en la mano un libro gordo con la tapa forrada de piel marrón, con una gruesa capa de fino polvo. Sopla en la tapa y le quita el polvo, de tal manera que ahora la tapa se ve de un marrón más claro. El, sin dirigirme la mirada, evitándola, me extiende el extraño libro y yo lo cojo. Su tacto es suave y aterciopelado, lo abro en una pagina al azar y veo que tiene la letra diminuta y un dibujo de un animal extraño, mas o menos de la estatura de Plufah, tiene el cuerpo verde, gelatinoso, unos ojos negros, salidos de las orbitas y una boca roja con dos colmillos a cada lado, lo miro con asco, convirtiéndose en curiosidad al pasar las hojas y ver a mas animales de esa estatura, algunos parecidos y otros totalmente diferentes. Al cabo de hojearlo unos 5 minutos y ver que tiene 500 páginas, levanto la mirada, curiosa, en saber porque ese tocho de libro iba a ayudarme. Plufah se ha sentado delante de mí de nuevo y me mira con cara “tú léelo y no hagas preguntas”. Me levanto y me siento a la sombra de un gran árbol cercano, apoyando la espalda en el recto tronco, cierro  los ojos unos segundos, disfrutando de la brisa y del ruido de las hojas al moverse y lo abro para empezar a leerlo. El ejemplar es viejo, tiene las páginas amarillentas y manchadas y no tiene titulo. Lo leo:

Este libro no explica una historia de ficción, ni estas son criaturas
inventadas, si eres realmente una maga, estas letras brillaran cuando leas estas palabras.

Las letras brillan resplandecientemente y me ciegan con la luz azulada que desprenden. Las otras letras cogen una forma diferente, como cambiando, y me doy cuenta que las otras letras estaban escritas en otro idioma, pero ahora cambian al español una a una.

Si estas leyendo esto es que realmente eres digna de leer este libro.

Tipos de magas o magos

Hay cinco grupos de magos:
1. Los Hachias
2. Los Lanxuas
3. Los Antesix
4. Los Kannok
5. Los Soyid

Y yo, ¿a que grupo perteneceré?


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